VSCode vs Cursor vs Antigravity: tres formas de programar con IA
VSCode, Cursor y Antigravity no son tres editores: son tres posturas sobre cuánto del trabajo de programar debe seguir haciendo el humano. Cómo elegir según lo que construyes.
En menos de dos años, el editor de código pasó de ser una herramienta que tú manejas a una donde negocias con un agente. VSCode, Cursor y Antigravity representan tres respuestas distintas a la misma pregunta: ¿cuánto del trabajo de programar debería seguir haciendo el humano?
Tres filosofías, no tres editores
Es tentador comparar estas herramientas por su lista de funciones, pero eso oculta lo importante. La diferencia real no está en qué pueden hacer, sino en quién está al frente: tú, tú con un copiloto, o un equipo de agentes al que diriges. Cada una asume una postura distinta sobre el rol del desarrollador, y esa postura es la que define si encaja — o no — en tu forma de trabajar.
VSCode: el editor que ganó por defecto
Visual Studio Code es la base sobre la que se construyó casi todo lo demás. Es rápido, extensible hasta el absurdo y gratuito. Su modelo mental es claro: el editor es neutral y tú decides. La IA llega por la puerta de las extensiones — Copilot, Continue, y los modos de agente que Microsoft ha ido integrando — pero el centro de gravedad sigue siendo el código que tú escribes.
Para muchos equipos eso es exactamente lo que quieren: control total, cero lock-in, un ecosistema de extensiones inabarcable y la certeza de que la herramienta no va a desaparecer ni a cambiar su modelo de negocio de un día para otro. Si tu prioridad es estabilidad y previsibilidad, VSCode sigue siendo la opción difícil de superar.
Cursor: la IA dentro del flujo
Cursor es un fork de VSCode que tomó una decisión de diseño radical: la IA no es una extensión, es el corazón del editor. Conserva casi todo lo que conoces de VSCode — atajos, extensiones, ergonomía — pero añade autocompletado predictivo, edición en múltiples líneas y un modo agente que entiende el contexto de tu repositorio.
Su gran acierto es la fricción casi nula. Si vienes de VSCode, eres productivo en minutos, porque la IA se acopla a un modelo mental que ya dominas: sigues escribiendo y editando, solo que con un copiloto que anticipa el siguiente movimiento. Cursor no te pide cambiar de paradigma; te pide aceptar o rechazar sugerencias mientras mantienes las manos en el teclado.
El costo de esa comodidad es doble. Por un lado, las capacidades de agente más potentes viven detrás de planes de pago, así que un flujo gratuito se queda corto rápido. Por otro, sigues siendo el cuello de botella: el agente trabaja una tarea a la vez, contigo supervisando cada paso.
Windsurf: el punto medio
Antes de saltar al extremo agéntico conviene nombrar a Windsurf — el editor que antes se llamaba Codeium —, otro fork de VSCode que se ubica justo entre Cursor y Antigravity. Su seña de identidad es Cascade: un flujo agéntico que mantiene contexto de todo el repositorio y encadena acciones — leer archivos, editar, ejecutar comandos — sin que tengas que ir alimentándole el contexto a mano.
La idea es darte más autonomía que Cursor sin pedirte el cambio de mentalidad que exige Antigravity. Sigues sintiendo que editas, pero el agente toma tramos más largos del trabajo por su cuenta. Para muchos equipos ese equilibrio es el punto dulce: delegación real sin abandonar del todo el teclado.
Antigravity: tú diriges, los agentes ejecutan
Antigravity, la apuesta de Google, parte de una premisa más agresiva: la IA no es tu copiloto, es tu equipo de desarrollo. En lugar de centrar la interacción en una conversación, expone un Agent Manager donde describes lo que necesitas y varios agentes trabajan en paralelo — escriben código, corren pruebas, navegan el navegador para validar flujos de extremo a extremo y te presentan el resultado como artefactos que puedes comentar —.
Esos artefactos comentables son quizá su idea más original: planes y documentos de avance que anotas directamente, y cada comentario se convierte en una instrucción para el agente. Es un modelo que ni Cursor ni VSCode ofrecen hoy. Y durante su preview público ha sido gratuito, lo que baja mucho la barrera para experimentar.
El precio oculto no es monetario, es cognitivo. Antigravity te pide dejar de teclear y empezar a gestionar: planificar, asignar, revisar artefactos, corregir el rumbo de varios agentes a la vez. Es poderoso para tareas amplias — refactors masivos, generación de pruebas, documentación, análisis estático en paralelo — pero exige una disciplina mental distinta. Cuando estás cansado o con prisa, dirigir a un equipo de agentes cuesta más que simplemente escribir el código tú mismo.
¿Cuál elegir?
No hay un ganador absoluto; hay un encaje según lo que estés haciendo. Así lo planteamos en el estudio:
- VSCode si quieres control total, un ecosistema maduro y cero dependencia de un proveedor de IA específico. Añades la IA que prefieras, cuando la necesites.
- Cursor si vives en el flujo de escribir código y quieres un copiloto rápido que amplifique cada pulsación sin pedirte cambiar de paradigma. Ideal para desarrollo hands-on con retroalimentación inmediata.
- Windsurf si buscas el punto medio: más autonomía que Cursor gracias a su flujo Cascade, pero sin renunciar a la sensación de estar editando código.
- Antigravity si tu trabajo se beneficia de delegar tareas completas a varios agentes en paralelo y estás dispuesto a adoptar una mentalidad de gestión en lugar de edición.
Lo que realmente está cambiando
Más allá de cuál instales, el patrón de fondo es claro: la industria se mueve de editar código a dirigir trabajo. VSCode representa el mundo en el que el humano escribe y la IA asiste; Cursor y Windsurf, la transición fluida donde ambos colaboran tecla a tecla, cediendo cada vez más terreno al agente; Antigravity, el horizonte donde el desarrollador orquesta agentes y revisa resultados.
Ninguno de los tres reemplaza el criterio. La herramienta que elijas importa menos que el hábito que conserves: entender lo que se está construyendo, cuestionar lo que el agente produce y mantener la responsabilidad sobre el resultado. En DantukiSoft las probamos todas, no por moda, sino porque cada proyecto pide una postura distinta sobre cuánto delegar — y elegir bien esa postura ya es parte del oficio.
